El que quiera oír, que oiga con Lorenzo de Ara

¡¿Pero tú qué coño te has creído!? ”

Me dijo ayer una amiga que estoy pesadito con el árbol de Navidad colocado en el muelle.

Que también doy la matraca queriendo que la persona que dio la orden de situarlo en ese sitio, precisamente donde muchas veces hablaba con mi padre de la pesca y de la tradición marinera, me responda directamente: “Hola, Lorenzo, fui yo”. Ya aclaré en su momento que mi interés por el arbolito nada tiene que ver con una caza de brujas. No quiero que arda en la noche de San Juan. Otras cosas sí. Es que desearía saber el porqué de su instalación. Y sobre todo por qué no se instaló a la entrada de la Depuradora, o por fuera de la casa de algunos de los ediles del grupo de Gobierno. ¿Por qué no en el Ayuntamiento? ¿Y en el interior del antiguo Hotel Taoro? ¿Por qué no por fuera del Iders?

Mi amiga, mucho más inteligente que yo, me pide que escriba sobre el Brexit, que analice lo que está pasando y puede llegar a pasar tras la aberrante decisión de Trump declarando que Jerusalén es la capital de Israel. Que escriba sobre corrupción, economía, sobre lo bien que lo hace Antonio Lucas, Ignacio Camacho, David Gistau, Pérez-Reverte, Javier Marías, Arcadi Espada, Sánchez Dragó. Pero le respondo que no. Y se enfada la pobrecita.

Pues escribe sobre Roberto Arlt, vamos”. El no la golpea con más fuerza. “No te interesa nada de lo que te digo”. Al contrario. Tú eres inteligente, yo un mediocre que escribe sobre banalidades y cosas por el estilo.

Mi amiga trabaja en Madrid. Tiene mi misma edad. Nos conocimos haciendo teatro en Santa Cruz. Qué tiempos. Ella defendió siempre que Lorenzo llegaría a ser el mejor autor y director de la escena española. Y también el mejor guionista y director de cine, con permiso del manchego Pedro Almodóvar. Ella lo adora, yo lo odio. Nada hay del cine de Pedro que merezca ser visionado por los cíclopes del futuro.

Pero la realidad es que es ella la que se metió el mundo en el bolsillo. Triunfó y triunfa, sobre todo en teatro. Es una actriz respetada. E.E. es mi amiga.

Pero no crean que perdí el hilo de mi artículo. El arbolito es un adefesio. ¿Un insulto? Pues no, la verdad. Tampoco hay que tomarse las cosas a la tremenda.

Pasa igual con la ornamentación navideña. Un asquito, pero no hay que alarmarse en demasía. Nos soy de los que destituyen a un Gobierno por estas meteduras de pata.

Lo que afirmo es que putadita a putadita, o sea, periclitando la confianza de los ciudadanos con acciones infantiles, un buen gobierno puede llegar perder la confianza de los votantes.

¿Que algunos votantes del PP y de Lope Afonso dejarán de hacerlo por este jodido árbol colocado en nuestro muelle? ¡Ni hablar!

Pero a más de uno y a más de dos le están entrando ganas de acercarse a algún concejal para decirle con el máximo respeto: “¡¿Pero tú qué coño te has creído!?”

Yo me muero de ganas.

Sigo sin armarme de valor para mandarlos a tomar por culo.

Los que menos saben, de toda la vida, son en todo momento los que más quieren opinar.

¿Opinar? Ni hablar. Ellos sentencian. Pontifican. No hay más verdad que la verdad del menda lerenda.

En mi trayectoria profesional, siempre hundida en el fracaso continuo, he conocido a innumerables fantoches que saben más que el resto de la humanidad. Ellos, solo ellos, tienen la solución para todos los problemas. Ellos tienen, creo, un librito mágico donde según la página que abran, encuentran la solución para, por ejemplo, el paro, la precariedad laboral, la corrupción, la contaminación, la pobreza, la violencia del hombre contra la mujer, hasta hallan el remedio para que la sociedad no tenga que soportar por más tiempo al jubileta que da la vara porque no tiene otra cosa que hacer, que estar en muchos lugares para decir estupideces y repetir como un loro las constantes diatribas del locuaz espantapájaros.

Los hay también que escriben enrevesadamente y no están jubilados. Un servidor se cansó de oír la voz de un hombrecillo así, el cual hablaba exclusivamente para que seres de otro universo paralelo le escucharan y se asombraran de que en este planeta existiera un ser inteligente y ponderado en sus acciones.

Luego están los que se presentan a las elecciones bajo unas siglas políticas prometiendo el todo, pero el todo absoluto. Le dicen al pueblo que ellos traen en la cartera millones de euros, que en dos días, a lo sumo tres, convertirán en realidad los grandes proyectos, los pequeños proyectos, los microscópicos proyectos, e incluso las ensoñaciones de un pobre diablo que sólo pide un trabajo donde ganar dinero suficiente para mantener a su familia con dignidad.

Hacia este tipo de gentuza profeso un probado asco. Intento combatirlo con hipocresía y la necesaria sobredosis de cobardía, la cual se ha convertido en el santo y seña del firmante.

Pero hay días que no puedo con ellos. Sobre todo cuando están en mi pueblo.

Aprovechan todos ellos las redes sociales para desahogarse. En ese vertedero oficial de desechos humanos predican la verdad que les hará grandes. Chorradas y mentiras. De todos los asuntos dan su opinión. Carecen de información, pero eso es lo de menos. A todo dicen que no. El no por bandera. ¿Por qué? Porque ellos, jubiletas, fracasados de la política, gente de fuera que nunca será de aquí, ellos, sin leer, sin buscar información veraz, siempre están con la puta monserga.

Con ellos todos viviríamos mejor. Siempre y cuando asumiéramos que habría que poner en práctica lo que dicen.

Yo no les hago ni puñetero caso, aunque reconozco que soy culpable, porque sigo sin armarme de valor para mandarlos a tomar por culo.

ORDEN Y LEGALIDAD EN EL PUERTO DE LA CRUZ

El Gobierno que preside Lope Afonso trabaja intensamente. Y el alcalde quiere ver resultados. No está para perder el tiempo respondiendo a hombrecillos de tres al cuarto ni mucho menos para dedicar un solo minuto a quienes se empeñan en tirar piedras sobre el tejado de la casa de todos, nuestro Puerto de la Cruz.

El alcalde está a lo que tiene que estar, por mucho que los cuervos, hienas, embaucadores y gorrones intenten emponzoñar el presente.

Hace unos días, la Junta de Gobierno ratificó el inicio del procedimiento de contratación del nuevo servicio de mantenimiento de jardines. Tras mucho esfuerzo, se aprobaron los pliegos y se dio inicio a la licitación.

Entiendo que se trata de una noticia importante para nuestra ciudad, y creo que los vecinos la esperaban como agua de mayo.

Por su parte, Ángel Montañés, concejal de Servicios Generales, me aseguró que la ciudad lleva 25 años, tal vez más, “con un servicio ilegal de jardines. Por tanto, se termina con esa ilegalidad. Vamos a tener un servicio ordenado”.

No le asusta al edil que se hable de privatización, pues en su respuesta despeja todas las dudas: “La Cooperativa Garoé es una sociedad de trabajadores, por lo tanto, la privatización del servicio es de hace 40 años”. Montañés recalca que “este grupo de Gobierno, presidido por Lope Afonso, va a poner orden en el servicio y apuesta inequívocamente por la legalidad”.

No hay que olvidar que la ley contempla la subrogación de la totalidad del personal cuando el mencionado servicio acabe en manos de la empresa ganadora del concurso, al que, por cierto, podrá también presentarse la citada cooperativa.

¡Está de enhorabuena la ciudad!

En definitiva, hechos y no palabras. Porque los hechos harán que el Puerto de la Cruz termine situándose en el lugar que le corresponde.

COBARDES

La mendacidad hiede. Más claro. Apesta. Nadie está obligado a ser un héroe, pero un servidor detesta la cobardía con toda el alma. No soporto a los mediocres cerca de mí. Pero los tengo. Llamo mediocres y cobardes a los falsos, a esos que llevan toda la vida revolcándose en la podredumbre de la miseria humana porque no pueden vivir de otra manera. No creen en nadie. Ponen la cara de angelitos ante un poderoso, el que sea, y cuando el poderoso da la espalda, no tardan un segundo en escupir veneno. Cuánto ascos me dan.

Pero he de convivir con ellos. Soportar la peste que desprenden. 

Yo no soy un héroe, pero tengo muy claro, clarísimo que no son un cobarde. Digo lo que pienso a la cara, mirando fijamente a los ojos. No tengo doble discurso. Voy directamente. ¿Con la verdad? Por lo menos con mi verdad.

¿Es demasiado pedir lo mismo a los que a diario me rodean más allá de mi ámbito familiar?

¿Cómo pueden vivir así?

La cobardía, cuando se recubre de osadía, es sumamente peligrosa. Cancerígena.

Sostengo que sobre el alcalde del Puerto de la Cruz se han dicho multitud de disparates. Y se dirán.  Y mantengo que no ha habido un alcalde con tan corto espacio de tiempo en el poder que haya recibido el número de ataques que Afonso sobrelleva a diario.

¿Envidia? Pudiera ser.

Pero sobretodo hablamos de cobardía. Sí, sí, cobardía. Porque personas con las que hablo a menudo son las que más vomitan un desprecio animalista hacia el alcalde.

Sé de los que hablan con él y no son capaces de llevarle la contraria en nada, pero cuando él no está delante,  no paran de escaldar a la persona.

Y le piden favores. Mendigan en busca de dinero. Se atropellan al hablar porque ven la posibilidad de sacar de una buena persona algo que llevarse a la boca.

Es una buena persona el alcalde. Demasiado buena persona. “Todo acto de bondad es una demostración de poderío”, dejó escrito Miguel de Unamuno. Y nuestro alcalde tiene ese poderío que el pensador español alababa.

Yo, sin embargo, también le pido a Lope Afonso que recuerde al pensador francés Jean-Paul Sartre, “los cobardes son los que se cobijan bajo las normas”. De esos cobardes, alcalde, de esos, y no de otros, hablo yo.

Esos que te dan la palmadita en la espalda cuando eres recibido en sus casas. Nunca te echarán el aliento encima, pero son hienas. Hambrientas.

SIN LOPE AFONSO, EL PP A LA OPOSICION

Que yo sepa, nadie está pensando en sustituir a Lope Afonso como próximo candidato del PP en el Puerto de la Cruz. El abogado portuense será en 2019 el número uno del cartel electoral de la formación política en la ciudad turística. Es más, quien a día de hoy piense o diga que a Lope Afonso se le quiere dar una patada en el culo para apartarle de ese puesto, es que ignora lo que es la política e ignora al mismo tiempo la realidad municipal del Puerto de la Cruz.

Lope Afonso lo ha demostrado en la WTM celebrada en Londres. Es el mejor embajador que tiene la ciudad. No hace falta concejalía de Turismo teniendo a Lope Afonso. El primer edil de la ciudad se basta y se sobra para poner muy arriba el lado más humano de la política local y el pabellón portuense.

Quizás le falte un poco más de mala leche, algo que nace repentinamente cuando los adversarios políticos o los indocumentados de turno se pasan más de la raya. Sé, porque me consta, que el Alcalde no es un saco de boxeo que recibe golpes y más golpes sin inmutarse. Cuidadito con las sorpresas. El saco de boxeo puede un día de estos, cuando nadie se lo espere, dar una sacudida que dejará a más de uno y a más de dos como a la mujer de Lot.

Que el Puerto de la Cruz esté ofreciendo los mejores datos turísticos en muchos años es para que los portuenses se sientan orgullosos. La ciudad pasó por una noche que parecía perpetua.  Afortunadamente la noche quedó atrás.

El PP no tiene por delante un camino de rosas hasta 2019. El primero que lo sabe es su líder. Pero el líder también sabe que los problemas, los escollos, las piedras en el camino se afrontan dando la cara. Una formación que agacha la cabeza y no se atreve a desmontar las mezquindades que se han dicho sobre ella para dilapidar su crédito político, es una formación política que está condenada a volver a tener que caminar por el desierto de los votos.

El PP tiene un líder firme. La nueva Junta Directiva, encabezada por Ángel Montañés, tiene claro que Afonso representa lo que el PP es a día de hoy en la ciudad. ¿Tiene recambio el actual alcalde? Lo tiene. Algo natural si se habla de buena salud en el partido.

Pero nadie con dos dedos de frente puede imaginarse un PP sin Lope Afonso en las futuras elecciones de 2019. Sería un suicidio. Sería ver al PP de nuevo en la oposición, o entrando por la puerta de servicio una vez más en un gobierno de coalición.

PD: En el PSOE se pueden barajar nombres, pero Marco González es la persona que más números tiene para volver a repetir como número uno.

Lo que puede suceder en Coalición Canaria es todo un misterio. Un gran misterio. Del partido nacionalista solamente diré que está haciendo muy bien su tarea en el pacto de gobierno conformado en la ciudad. ¿Quién liderará el partido? Espero que no lo decidan desde fuera.

¡HAY QUE LLENAR LAS CÁRCELES!

“Destaca, además, su elevado poder adquisitivo que les permitiría fugarse y no responder ante la Justicia”. Se hacen ricos. Muy ricos. Con posibilidades reales de partir muy lejos. De alejarse del lugar de peligro porque la política es lo que tiene, sobre todo cuando la practican señoritos como los que hoy pasarán la noche en prisión. Ni sienten ni padecen. Son golpistas con la vida resuelta. Siempre van a vivir muy bien. No ensuciarán los trajes, como hacían los golpistas del siglo XX, arrastrándose por alcantarillas, pobrecitos.

Y luego tenemos a la izquierda española con su nauseabunda estrategia de poner en primer plano el apaciguamiento. A él apelan para diferenciarse de la “grotesca” derecha, siempre sedienta de sangre. ¡Hay que llenar las cárceles!

La izquierda, y en ella el PSOE, que ya pide perdón por estar al lado del Gobierno, quiere que toditos los españoles nos emborrachemos con el apaciguamiento, que es el brebaje que nos hará ver las cosas con otra perspectiva, una perspectiva más moderada, ¡’más civilizada!

“…Los hechos investigados iban dirigidos a proclamar una República catalana independiente de España en una conducta que va encaminada o dirigida a romper la organización territorial del Estado”. Y ante eso lo que la justicia debería hacer es perdonar, sentenciar que aquí no pasó nada de nada, que al fin y al cabo se consiguió derrotar la intentona con la aplicación del 155, etc. Es lo que ya exige la izquierda democrática, y hablo claro está del PSOE, porque aunque no hablen, en la cabeza de Ferraz (¿Ferraz tiene cabeza?) es lo que se piensa. Iceta está a puntito de ponerse a bailar para que no le dé un infarto.

Quizás en el PP y en el Gobierno también haya personajillos que a esta hora estén nerviosos, pensando que la calle se va a poner caliente, pero que muy caliente.

“¿Vale la pena todo esto?”, se estarán preguntando.

Puigdemont debe hablar. Cuanto antes.  Hace falta que abra la boca y discursee en inglés, francés y catalán. A su lado un etarra cualquier con la banderita de la paz.

Por cierto, si quieren pasar un rato agradable, lean, escuchen y vean medios de comunicación paridos en  Cataluña. ¡La mar de divertidos!

NO ES UNA ENFERMEDAD COMO OTRA CUALQUIERA

Cuando perdamos al miedo a imponer por la fuerza el Estado de Derecho en Cataluña, porque mediante el BOE nada se conseguirá, y mucho menos celebrando elecciones el próximo 21 de diciembre, solo entonces terminaremos con la insurrección. La fuerza del Estado de Derecho no es un ejemplo de inmadurez democrática. Todo lo contrario. Que nadie espere que los sediciosos y la marabunta acaten de buen grado las decisiones tomadas por el Gobierno de Rajoy. Lo que más nos debe preocupar ahora es la unidad constitucional, porque a poco que pasen los minutos, todo se convertirá, dentro del frente llamado constitucionalista, en una ruidosa y mezquina carrera electoral. Entonces el PSOe enseñará su verdadera cara. Arrimadas, grande en el Parlamento, recibirá los consejos de los pusilánimes, y el PP, con García Albiol (ojalá no), deberá asumir que el voto catalanista moderado nunca volará hacia las manos del PP con él al frente. El 155 se ha hecho pensando en un alocado frenesí electoralista.

Si partidos enemigos de España y del régimen del 78 estuviesen ilegalizados, sus miembros inhabilitados, la comunidad internacional no reprobaría a España, al contrario, aplaudiría que una gran nación tomase medidas correctoras para evitar que se gangrene su ser.

Muy recurrentes, por no decir machaconas han sido las arremetidas y consignas del odio nacionalista hacia todo resquicio de españolidad y sana catalanidad. Más de cuarenta años con el control absolutista de un espacio público tomado como propio. Pero resulta inevitable preguntarse cómo PP y PSOE han dejado que los delincuentes se salieran con la suya. ¿Cuántos pagos para mantener la rastrera política? ¿Cuántos beneficios para que una decena de diputados dieran el sí a González, Aznar, Zapatero y ahora Mariano Rajoy?

Es bueno denunciar la raíz totalitaria del nacionalismo catalán. Todos. Unidos. Sin embargo, el totalitarismo se consintió, se aplaudió, se bendijo con miles y miles de millones de euros.

Echar al nacionalismo por la vía democrática debe ser el objetivo de los partidos y ciudadanos libres de Cataluña.

La cobardía es mala compañera de viaje en política. En la vida. La cobardía hace que los hombres se arrastren. Quedan convertidos en súbditos.

Si en verdad llegó la hora de dar la cara y no ocultarse, que la decisión se prolongue en el tiempo.

Que no se permita que los trileros, enemigos de todo lo bueno que representa España, vuelvan a salirse con la suya. ¡Jamás!

Y no hablo sólo de nacionalistas.

PENA DE ESPAÑA, SIEMPRE SOLA

Los delincuentes sediciosos acabarán en la cárcel”. Lo dice Pablo Casado, el visecretario de comunicación del Partido Popular. ¡Ya me quedo más tranquilo!

Lo triste, lo cierto, es que un Estado democrático, el nuestro, 47 millones de habitantes, ha sido incapaz de frenar a una pandilla que ni siquiera es mayoritaria en su región.

¿Por qué, señor Rajoy? Respóndame. Responda a este español intrascendente que cuando escribe estas líneas se siente humillado, indefenso. ¿Por qué ha dejado que llegáramos a esta situación?

Vulnerando las leyes de nuestra nación democrática, un parlamento regional, (parte de él por lo menos), ha aprobado la constitución de la República catalana como Estado independiente y soberano.

Ya sé que a partir de ahora toca actuar. Claro que lo sé. Sé que el poder del Estado es gigantesco, que nada de lo sucedido tiene validez jurídica, que Cataluña seguirá formando parte de España, que la comunidad internacional desprecia y rechaza la declaración de independencia; pero me duele el tiempo perdido, la dejadez, la inacción, a ratos la mezquindad política que ha prevalecido frente al patriotismo.

El prestigio de una de las naciones más viejas del mundo y con más peso en la historia ha quedado hecho un guiñapo. 

Y la realidad es así porque el presidente y su vicepresidenta no han sabido estar a la altura.

Ha respondido Rajoy en el Senado que la historia no solo juzgará a los golpistas, sino también a quienes teniendo la responsabilidad de defender la ley, tenían y tienen el deber de ejecutar el artículo 155 para hacer prevalecer el Estado de Derecho. Que no le quepa duda al hombre más poderoso de España, ¿o no? La historia juzgará. Y será inapelable.

Si esta noche Puigdemont, Junqueras y Forcadell no duermen en la cárcel, España tiene un problema más que serio”, escribe Luis Ventoso en ABC.

Temo que nada pasará. Que una extraña y pestilente “normalidad” terminará por acomodarse en Cataluña. Nada de presos, nada de nada.

Le toca al Estado ocuparse. Preocuparse y ocuparse.

Si tenemos justicia, ¿por qué no se frenó el golpe de Estado?

¿Y la orden judicial para meter entre rejas a los rebeldes?

PD. Hiriente el papelón del PSOe de Sánchez y el PSc de Iceta. Antes de la culminación del golpe de Estado en Cataluña, querían ofrecer una aplicación del Artículo 155 que no ofendiera ni crispara a los sediciosos. Querían que el Estado se humillara ante una banda de delincuentes.

¡Pena de España, tan sola, siempre tan sola!

LA FUERZA DE LAS ARMAS

El PSOE como aliado. ¡Qué desgracia!

Contar con un aliado así es como no tener aliados. Si la Constitución y el régimen del 78 tienen que salir adelante depositando la confianza en el PSOE de Pedro Sánchez, mejor será ir haciendo acopio de mucho Paracetamol. No hay manera de contar con un partido que tiene al secretario general dispuesto a aceptar que “España es una nación de naciones”. Con políticos y partidos así, no hay que ir ni a la vuelta de la esquina. Es perder el tiempo, pero también muy peligroso. Los partidos constitucionalistas en España dejan mucho que desear. Son medrosos ante el nacionalismo soberanista. Piensan en qué dirán los periódicos de izquierda, las televisiones de izquierda, las radios de izquierda, el pueblo que vota izquierda. Este es un país que zozobra. Como bien señaló Ortega, “España está deshaciéndose…deshaciéndose”.

Y el Gobierno zigzaguea. Busca la sombra como los cobardes la madriguera. El 155 asusta más a Rajoy que a Puigdemont. La Cup se ríe del 155. Pero Rajoy suda, se le van las ganas de leer el Marca y los libros e informes tan sesudos que le pasan los asesores (más de 200) que la presidencia maneja a su libre albedrío. La aplicación del articulito le quita el sueño y produce acidez.

Una copia literal del articulito del que goza la Constitución de Alemania se convierte para el PP de los charranes que representa Rajoy (no es el que yo quiero) en un arma nuclear que no se sabe manejar y mucho menos se quiere mentar.

Aquí la democracia permite que la puteen los partidos enemigos de ella. Que la violen, que la pisoteen, que la intenten matar a patadas. Los políticos tipo Rajoy aseguran que es así como la democracia se fortalece y siempre termina por ganar a los bárbaros.

¡Son guías ciegos!

Si una democracia no es fuerte, si no enseña con orgullo y con decisión la musculatura del cuerpo, esa democracia será cualquier cosa menos útil para mantener la ley y el orden. ¡La libertad se la pueden meter ustedes por el culo! ¿Por qué? La libertad es pedregosa, a lo sumo, una meretriz encantada de abrirse de piernas para que la follen los “indepes” y la extrema izquierda española, que recibe votos y el olé del público (súbdito) cada vez más cretino, aborregado, zafio.

Si miles de personas salen a la calle con velas encendidas exigiendo que pongan en libertad a dos presos políticos en un país democrático, créanme ustedes cuando afirmo que todo está a punto de irse a la mierda. Pero a la puta mierda.

A mí el articulo 155 ya no me dice gran cosa. Yo quiero el uso de la fuerza dentro del orden establecido. Hacer trizas los cuerpos y las cabezas de los que quieren demoler la convivencia en España. Tenemos perfecto derecho a dar cañonazos con la Constitución. Tenemos derecho a ser más fuertes y contundentes con la ley en la mano.

“La fuerza de las armas no es fuerza bruta, sino fuerza espiritual”. (Ortega y Gasset).

¡A LA YUGULAR!

El único color que hoy me gusta es el caqui. Ni el rojo de la sangre. Nada me excita más (perdona, Mónica Bellucci) que un tanque, la cabra de la legión, la Guardia Civil, aviones de guerra y una marcha masiva de voluntarios, apenas sin armas, pero con el objetivo bien claro de morder si hace falta a los hijos de puta que se mueren de ganas de romper la convivencia pacífica entre españoles.

¿Estaré enfermo?

Ojalá me dijera hoy el médico que sí. Y muy grave, por cierto.

Con el ultimátum a cuesta mandaría a tomar por culo a los gilipollas que me rodean. ¡Dios, pero que harto estoy de ellos! Piensan, liliputienses, que me muevo por dinero, que tiro la toalla porque estoy harto de ser pobre. Ignorantes, gusanos, amebas, objetos inanimados. Todos.

¡Cuánto quiero una guerra que me lleve por delante! Balcanizar mi vida. Nada de guerrita eslovena (75.000 muertos). Hablo de una guerra que al día siguiente se convierta en genocidio.

¿En el bando de los buenos o de los malos? Pues en verdad que me importa un huevo o los dos si con uniforme estoy del lado de los legales o de los ilegales.

Yo siempre me he considerado español, y no voy a cambiar ahora por el modelito de peinado que lleva el “jediondo” de Puigdemont.

Creer que todo vale para hacer democracia, incluso patearla, es una forma de violencia que hoy santifican hasta los curas en Cataluña. Los toletes del pacifismo de izquierda (cómo me gustaría fondearlos en una pecera llena de pirañas) se arrodillan ante la nueva violencia del siglo XXI. Los pollabobas de la derecha marianista (en la esfera local hieden a cagadita de niño chico Borja Mari) también se apuntan a la orgía del pañuelito blanco.

Y yo, sin dinero, harto de ejercer una profesión que odio, rodeado de calamidades humanas, creo ser el único que a esta hora daría lo poco que tiene (libros) por una sentencia a muerte en el hospital más cercano, o como mal menor, por una buena y sangrienta guerra.

¡A la yugular!

 

¡SÁQUENME DE ESTA PROFESIÓN!

En 1987 la decisión estaba más que tomada. Trabajar en la capital e incorporarme a la universidad para mayores de 25 años y estudiar Ciencias Políticas. ¡Qué cosas!

Alguien entonces en una guagua quiso saber cómo me iba y si quería ingresar en el Diario de Avisos. Maldita a hora en que el sí fue la respuesta a la puta pregunta. Y hasta el día de hoy trabajo en una profesión (repito) llena de putas, correveidiles, vendidos, parásitos y felones, aunque siempre hay excepciones.

Quiero dejar esta profesión en la que nunca me he sentido cómodo. Llevo años, por lo menos cinco, que para sobrellevar el castigo necesito aferrarme a la hipocresía y a medicamentos que impiden que vomite sobre políticos y profesionales de la comunicación. También sobre los empresarios que han tenido la obligación de pagarme.

Ojalá me abrieran la puerta a otro oficio. El más humilde. Un oficio donde el anonimato se premiara. Un quehacer diario para un hombrecillo sin más ambición que traer el dinero a casa para que su familia pueda vivir en paz.

Qué harto estoy de empresarios mediocres. ¡Cuánto dinero perdido! ¡Cuántos años tirados al cubo de la basura por ser cobarde!

Hoy confieso que no puedo más. Que prefiero el paro a tener que soportar el pestífero ambiente de una profesión que no va conmigo.

Reírme con los que no tienen gracia. Asentir ante el poderoso cuando el poderoso es un don nadie, un mastuerzo que no merece ni el buenos días. Todos los días, semana tras semana, mes tras mes. ¡Ya no quiero seguir!

Y me dirán ustedes: “¡Pues mándate a mudar, cabrón!”. Tienen razón. Los cobardes somos así. Alargamos la pena, quizá para provocar lástima. Pero les juro que en mi caso no es así. Ni lástima ni nada por el estilo.

Si hoy me ofrecieran un trabajo a media jornada (reconociendo que sé hacer pocas cosas, pero que aprendo muy rápido), les aseguro que saldría del pudridero llamado periodismo donde me encuentro.

Lo que sea. Garantizada la nómina todos los meses. Sin fraccionarla. Sin tener la sensación de que al poner la mano para recoger el dinero estoy robando o mendigando.

En serio. ¡Sáquenme de esta puta y asquerosa profesión! Aquí un hombre de los pies a la cabeza está dispuesto a lo que sea.

Lo que sea, en serio, pero dejando atrás televisión, radio, periódicos, ruedas de prensa, entrevistas, opinión.

¡Lo necesito más que el respirar!

 

TÚ NO TIENES LO QUE SE NECESITA, MARIANO

Qué páginas más tristes de la historia de España estamos viviendo los inocentes. ¿O no tanto? Culpables hay. Ellos. Muchos, por no decir todos los que hoy abogan por el diálogo, por el buenismo, por la tolerancia, por la mansedumbre y por el cortoplacismo. Ellos son culpables. Que un Pablo Iglesias, depredador en cualquier terreno de la política española, quiera convertirse en el protagonista, jugando el papel de mediador, es el culmen del absurdo. Pero no estamos ante una broma de mal gusto. Se trata de un paso más en el endiablado plan que busca la destrucción no sólo de España, sino sobre todo de la convivencia pacífica entre españoles, que es el escenario idílico para que dicho depredador y otros que son como él consigan llenarse los bolsillos. ¿O para qué si no?

Rajoy ya está pisando fondo. Ha caído muy bajo en el desempeño de sus funciones. No ha defendido España. Ha defendido (cree él) al PP. Olvida a millones de españoles que no perdonarán la posición cómoda del huésped de la Moncloa.

Si todo dependiera del discurso del Rey, los sediciosos estarían recorriendo por las alcantarillas de Barcelona. Pero siguen libres, a plena luz del día, armados (Mossos) y burlándose del Estado de derecho y de la Constitución de 1978.

Hoy cae el IBEX.

Pero llevamos tiempo viendo cómo cae la imagen de España, el prestigio de España, la identidad de España, la dignidad de España; cómo se desploma el aguante de los españoles, como se agigantan los viejos demonios.

La parsimonia no es jamás la solución cuando una amenaza tan grave roe los cimientos de la Patria.

No hay que escuchar cantos de sirena. Pablo Iglesias se ha disfrazado de sirenita. Quiere convencernos de que ERC y el PDcAT son hermanas de la caridad.

Rajoy no tiene lo que España necesita. El Rey puede que sí lo tenga, pero la Constitución le obliga a volver a la madriguera palaciega. Y no debe romper el ordenamiento constitucional.

Culpables son los que quieren destruir España. Cierto.

Pero a Mariano Rajoy Brey lo juzgará la historia como un mal servidor de los intereses de España. Una higuera que no da frutos.

PATRIOTISMO

El paso que marca Rajoy es el paso que llevan los soldados en retirada. Derrotados, hambrientos. ¿España necesita un presidente derrotado, empequeñecido ante los acontecimientos? Creo que este gran país (porque lo es) no tiene un problema llamado Cataluña. Tiene un grave problema de liderazgo nacional. Ni PP, ni PSOE, ni Ciudadanos, en ninguno de esos tres partidos hay un hombre de Estado. Un verdadero patriota. Porque de lo que se trata ahora es de patriotismo. Constitucionalismo, sí, pero sobre todo patriotismo. Y de eso no tiene una pizca en su alma el señor Brey. Jamás ambicionó tenerlo Sánchez, y Rivera, que está por hacerse (¿fabricarse?) está aprendiendo a hablar en política. Con estos mimbres resulta sencillo que los sediciosos ganen y arrasen y avasallen y muerdan que da gusto. El 155 no es el número de la bestia. Por cierto, antes había un Jefe de Estado en Zarzuela. ¿Ahora toca tenerlo entre algodones?

Y veremos al PSOE de la mano de Puigdemont, Junqueras, Mas, Forcadell, la CUP, y toda la morralla secesionista. ¿A quién de ustedes sorprende que el PSOE exija la reprobación de la vice (que no es santa de mi devoción?). Pedirá lo que tenga que pedir para enloquecer y debilitar al máximo al PP más acartonado de la historia del partido de Génova 13. Y hace bien. La política española es sucia, rastrera, nacida en alcantarillas y apta para episodios de series b, con crímenes sanguinolentos y sexo pornográfico rodado por aficionados. Sánchez quiere la Moncloa y España le importa un carajo. La Moncloa nada tiene que ver con España. Tiene que ver con una concepción del poder. El PSOE, como Podemos, arruina España pero se queda con los rescoldos de lo que un día fue. Y de ahí surgirá una tierra para guías ciegos y un pueblo cretino.

Mientras tanto, los pusilánimes del PP se entrenan en abrazos, diálogo, consenso, genuflexiones y jaculatorias. Ellos y ellas, charranes, están convencidos de que al final los buenos vencerán. ¡Pero es que el PP tampoco es el bueno!

 

Tú y yo hemos elegido una profesión llena de putas

Pasan los años con una rapidez asombrosa. Nos hacemos viejos, amigo.” Y echa a reír ya sin dientes, medio calvo, algo petudo, siempre mirando a las mujeres, a ver si alguna le dedica una mirada jocosa.

Nos hacemos viejos y nos cansamos muy pronto de la miseria que exhalan los mediocres en la cumbre. ¿Por qué demonios habrán llegado a ella? Ya lo sé; tú y yo, sí, sí, escúchame bien, tú y yo los pusimos ahí. No fiamos de ellos, con esa cara de no romper nunca un plato. Tan aseaditos, tan melindrosos, avezados como nadie en dar los mejores abrazos. ¡Bah cuánto asco! ¡Cuánta mierda nos tenemos que quitar del cuerpo antes de que nos manden a tomar por el culo.”

Tú y yo hemos elegido una profesión llena de putas. Que sí, no te enfades. Sabes muy bien que llevo razón. Llena de putas y de arrastrados que lamen el culo del alcalde o de cualquier concejal que no se separa de él ni para ir a cagar. Tú y yo hemos perdido el tiempo muchas veces compartiendo un café con un mentiroso, un cínico del tres al cuarto en el que creíamos ver al hombre (¿mejor decir persona?) capaz de llevar lo mejor a la política.”

Tengo que ser valiente y gritar que la política local me aburre. No es que me asquee, que me asquea; es que me aburre hasta lo insoportable. Es un abominable desfile de tipos y tipas sin nada que contar, arrogantes, petulantes, beodos llegado el caso, cretinos y sin cultura democrática. Están para lo que están. Chupar del bote, chupar de la teta, vivir del cuento, tomarle el pelo durante cuatro años o los que hagan falta a los liliputienses que votan, tragando la gran mentira a cambio de recibir un echadero.”

Cuando te obligan a pasar un rato al lado de ellos, hacemos que lo estamos pasando de puta madre. Somos muy capaces de asentir con la cabeza cuando sueltan una perorata sobre el origen de las especies, o cuando en la colocación de la primera piedra de una mierda de obra se te acercan con el aliento inconfundible de la mamba negra para blablablá en inglés, francés, alemán o arameo. Porque ellos hablan por los codos. ¡Mejor decir que hablan por los bolsillos!”

Hombre, no todos son así, me dices. Tienes razón. Mira por donde, tienes razón. No todos son así. ¡La puta generalización que se pega al mal escritor como el dinero al que no se lo merece! No todos los políticos de la municipalidad son así. Algunos se salvan. Algunos son transparentes.”

Y es verdad que ni tú ni yo somos perfectos. Tú, cabrón, por ejemplo, eres un hipócrita, mentiroso, vago, chaquetero, siempre pegando puñaladas traperas e igual de rastrero que el político que años atrás (no tantos) te decía cosas tan bonitas a la cara que alguna vez pensaste en voz alta: ¡qué gran bufón se perdió la ciudad del Puerto de la Cruz!”

¿Yo? Con decirte, aunque lo sabes, que vivo en el interior del aparato digestivo de un ácaro. ¿Qué quieres que te cuente? Mañana, más de lo mismo.”

A mí el color caqui me va un montón.

Meter en la cárcel a un delincuente es lo más natural del mundo. Dejarlo fuera de la cárcel es la cosa más anormal del mundo. ¿Es un delincuente Puigdemont? Para un profano en leyes, la cosa es bien sencilla. Si el sujeto catalán quiere destruir la unidad de España, destrozar a capricho la Constitución de 1978, convertir Cataluña en un estado independiente, pisotear, ningunear y tomarle el pelo a la justicia, si el Puigdemont de Arriba o de Abajo quiere eso, pues naturalmente que es un delincuente, y de lo peor que ha parido España en los últimos años.

La cárcel sería el sitio más lógico donde meter el cuerpo del montaraz. Y si hay que llenar cárceles con otros montaraces que aspiran a lo mismo o algo mucho peor, pues ya se tarda en pasar a la acción.

Felipe González, ex presidente del Gobierno español asegura que “la situación en Cataluña es lo que más me preocupa en 40 años”

Hay una anécdota medio famosa de un director de cine del montón que en una ocasión tuvo la oportunidad de su vida para realizar una película de alto presupuesto, con dos o tres estrellas y con un guion espléndido, además escrito por un par de guionistas que no estaban locos. El director, al principio, lo vio claro. Era la oportunidad que había esperado desde hacía muchos años. Luego comenzó a dudar por las noches. No podía dormir. Al final terminó por perder el apetitito y, como veía que la cosa empeoraba, desapareció del mapa y volvió a sus películas de tercera fila. 

Con el Golpe de Estado (las cosas hay que llamarlas por su nombre) pasa exactamente lo mismo.

Si el director no quiere dirigir porque le entra flojera en las piernas, lo mejor es que vuelva a la provincia de donde un día salió. Que deje la película y la realización para otro.

Creo que hay personas capaces de coger al tal Junqueras y al resto de la tropa sediciosa y meterlos a todos en el pozo del hedor eterno. Por cierto, “Dentro del laberinto” es una magnífica película que deberían ver los catalanes que todavía tienen (espero) un poco de juicio.

No obstante, servidor de ustedes, nada pacifista, por lo tanto, mal cristiano, sigue erre que erre en que la mejor solución está en coger el armamento legal y cerrarles el pico a los irredentos. Sin compasión.

Aunque para gusto hay colores, a mí el color caqui me va un montón.

España (Dante Alighieri)

“El calendario inicial está lógicamente sometido a futuros acontecimientos, como una eventual declaración unilateral de independencia en Cataluña o unas elecciones autonómicas en esa comunidad.” De la crónica firmada por Fernando Garea en el www.elconfidencial.com

Esos futuros acontecimientos marcan no solo el día a día de la democracia, también hacen temblar la unidad territorial de España (que jamás tendría que ponerse en duda con una democracia fuerte y cuerda), y de paso, pone en jaque al PSOE, que ya no es que proponga el federalismo asimétrico, el federalismo almibarado, el federalismo asexuado, el federalismo plus ultra, el federalismo Walt Disney, el federalismo de la teología de la liberación, el federalismo del paradisíaco Archipiélago Gulag; ahora está leyendo por primera vez a Dante y, claro, lo de plurinacionalidad se entiende si aceptamos como real que el psoe (lo de las minúsculas es solo orientativo) está por la labor de echar una manita a cualquiera que le pida es manita. El partido de Sánchez fue descrito acertadamente por Alighieri: “Vuestra fama es como la flor, que tan pronto brota, muere, y la marchita el mismo sol que la hizo nacer de la tierra ingrata.”

“Más Democracia”. Se cuelga la pancarta por fuera del ayuntamiento y que todo el mundo vea que España es opresora. ¿O lo de “Más Democracia” va con segundas? Ni hablar. La Colau le dice al mundo libre (¿qué entenderá ella por mundo libre?) que en Cataluña no hay libertad. Que los pobrecitos catalanes, cuales compañeros de Ulises, se enfrentan a un cíclope que cría cabras, hace queso, bebe leche y de vez en vez, se zampa inofensivos catalanes que no rompen un plato.

Leyendo a “pensadores” de la España pusilánime, al mediodía me topé con un artículo firmado por Xavier Vidal-Folch, el subtítulo lo dice casi todo: “Lo difícil del doble reto es combinar firmeza y mesura: se necesitan ambas”. Ya. Y en el fondo del trabajillo el lector, atropelladamente se detiene (hablo de mí) con esta joya final: “…solo sobre el sentido de la mesura puede sembrarse para pronto la siempre aplazada vía política”.

Y así pasan los días los escribanos que, por supuesto, no están del lado de los catalanes cretinizados, pero tampoco están del lado de un gobierno que parece como si deseara sacar toda la artillería a la calle: Diagonal, las Ramblas.

Y yo, pobre de mí, sigo pensando que bastaría tan solo con enseñar la cabra de la Legión para que los liliputienses se escondieran en las alcantarillas, buscando protección bajo tierra, en los infiernos.

EL BIEN DE TENER PORRAS

Escribe Raúl del Pozo: “En España siempre se ha odiado a los mejores, sobre todo si escriben. Se mata a los poetas cuando se abre la veda. El odio era, según Baudelaire, un borracho al fondo de una taberna. Ahora es un psicópata que teclea un ordenador como si fuera una ametralladora o una guillotina. El oficio de escribir se convierte estos días en una profesión de riesgo. “¿Quién oye aquí?”, se preguntaba Larra cuando afirmaba que escribir en Madrid era llorar. Escribir sigue siendo una “pesadilla abrumadora y violenta”.

Como entonces, uno no se dirige a los suyos porque ya no sabe quiénes son los suyos; sólo percibe la estulticia y la mala baba de los que odian al que escribe”.

Y añado también que el gobierno entierra algo muy importante. Está muy bien que no olvidemos las porras de los policías. Las porras también hablan. Y algunos hay que entienden solo ese lenguaje. Una desgracia para ellos. Pero el Estado de derecho habla muchas lenguas, siempre en defensa de la generalidad. Una porra bien agarrada cobra vida, y, legítimamente, recompone lo que parecía destruido para siempre. Cuando la lengua es venenosa, ni enjuagues bucales, ni dentistas: porras.

En definitiva, ¿por qué volver al dinero? ¿Quiénes son los traidores a España desde la redacción de la Constitución? ¿Acaso que un nacionalista catalán, Miquel Roca, sea padre de la Constitución redime a los que antes y ahora siempre han buscado hacer daño, romper y asfixiar? ¿Qué ha sido Roca en la política española? ¿Siempre con dos cartas en la mano, como bien señala Javier Caraballo? ¿Por qué el 2 de Octubre hay que volver a practicar la bajada de pantalones? ¿Por qué posponer la solución al problema catalán y vasco? Nada se hará mientras el gobierno de España claudica y gusta de la genuflexión ante los sediciosos catalanes.

La estulticia es una niebla tan espesa, que en ella solo habitan los ciegos, los torpes, la tribu cretina.

¿Acaso es mucho pedir?

Leo en el digital www.elconfidencial.com que el escritor Mario Vargas Llosa ha asegurado este miércoles que el referéndum en Cataluña es un disparate y ha expresado su esperanza de que el Gobierno tenga “la energía suficiente” para impedir ese “golpe de Estado que es lo que está en gestación”. El maestro nunca falla.

Leo a Federico Jiménez Losantos en El Mundo, y de su extraordinaria columna destaco estas líneas: “El que debe aclararse es este PSOE pasmado, a 155 bajo cero. Está respaldando a los alcaldes del PSC agredidos por los cupetarras por no tragar con el referéndum, pero dice que seguirá apoyando a Colau, aunque acaudille a los linchadores de sus alcaldes. ¿Tan poco le importan España y la Constitución a Sánchez que prefiere apoyar a Colau y Carmena frente al fantasmón de «la derecha» en vez de advertir a Podemos de que si apoyan un día más el golpe junto a la ETA, se queda con esos ayuntamientos que ya le ofrecieron PP y Cs?”

España vive horas amargas, pero también, desde hace horas, la Patria enseña al mundo libre que el Estado de derecho está vivo. Que no hay blandura o el más leve intersticio por donde se escape la fuerza del imperio de la ley.

Ciertamente hay un gobierno de derecha ahondado en un vasto océano de complejos ante la izquierda mediática. Y el gobierno ha tardado en reaccionar. Pero al fin lo ha hecho.

Ni que decir tiene que este es el momento de los viejos demonios de la izquierda depredadora. Ha llegado la hora en la que el PSOE (no hablo de Podemos y otros grupos antisistema) diga a la sociedad si está con la ley o se arrima como animal en celo a la caverna independentista.

Escribo esta reflexión un poco antes de que Mariano Rajoy comparezcan la Moncloa por los sucesos de Cataluña y para hablar sobre sus reuniones con Albert Rivera y Pedro Sánchez.

¿Qué espero de Rajoy? ¿Qué espero de mi presidente? Oh, sí, espero lo único que en estos momentos se puede esperar de un primer ministro que es puesto a prueba por las vaquerías, por la tribu, por los aldeanos y por la masa que siempre aplasta y descuartiza al dubitativo, al timorato. De Mariano Rajoy espero firmeza, inteligencia y patriotismo.

¿Acaso es mucho pedir?

EL MEJOR GOBIERNO, ASÍ COMO SUENA

El gobierno PP-CC que hoy está al frente del Puerto de la Cruz es el mejor gobierno que puede tener la ciudad. Así, como suena. Le pueden caer todo tipo de críticas. También yo lo hago. ¿Por qué? Porque entiendo que no hay gobierno perfecto. No hay políticos perfectos. No hay concejales ni alcaldes perfectos.

Este gobierno, presidido por Lope Afonso, ha conseguido algo que necesitaba el Puerto de la Cruz más que respirar. Más que cualquier otra cosa. Y se olvida con suma facilidad.

Este gobierno ha traído a la ciudad la normalidad política. La estabilidad política tan preciada. Ya no nos diferenciamos de los municipios normales a la hora de hacer política. Ya no ofrecemos imágenes bochornosas, surrealistas, esperpénticas, insultantes, poco edificantes.

En el presente se practica la política. En las sesiones plenarias, como en cualquier otro pleno de otra localidad cualquiera, se suceden las discusiones, más o menos acaloradas, pero ya no existe, por ejemplo, lo que un servidor nunca podrá olvidar. Lanzamiento de monedas a un concejal, insultos de todo pelaje, amenazas, amagos de pasar de a las manos.

Tales cosas quedan ya enterradas.

El PSOE hace oposición. Una oposición rutinaria, penosa y pretenciosa. Supongo que es la marca que quiere dejar el líder.

Este gobierno debería hacer mejor las cosas. Evidente. Sin embargo, a falta todavía de mucho tiempo para las elecciones de 2019, me atrevería a decir que muy mal tendría que hacer el trabajo para perder abrumadoramente la confianza vecinal.

¿Cuál de los dos partidos está por encima del otro en la correcta ejecución de sus obligaciones? Ah, querido lector, esa pregunta es mejor que la conteste usted. Diga bien alto:

El partido que mejor está haciendo el trabajo en el gobierno del Puerto de la Cruz es…”

TODO A UNA CARTA

Cicerón dijo: “Para ser libres hay que ser esclavos de la ley.”

El Gobierno, que también es culpable de lo que está ocurriendo para desgracia de España, por su inacción, tibieza, torpeza y política de avestruz, está ahora, afortunadamente, tomando las medidas oportunas para frenar en seco a los sediciosos. ¡A los golpistas! Solo hay que temer que la orden de pasar al ataque se encuentre con unos kamikazes (políticos y gran parte de la sociedad catalana) dispuestos a inmolarse en la Barcelona color sangre que tantas veces ha preferido el dolor.

Rajoy, Montoro, el gabinete en su conjunto, quiere ahora dar una imagen de Robocob constitucional. Cuidado, no vaya a ser que tengamos al frente de la defensa de España un espantapájaros que no intimida a los cuervos arranca ojos.

Es real la testadura ignorancia. Le doy la razón a Lucía Méndez. Pero no acepto, ¡claro que no!, que en España exista esa enfermedad, por ejemplo cuando debemos enfrentarnos al desafío de los golpistas catalanes. Si comenzamos a aceptar que los asalta constituciones tienen parte de razón en sus cartucheras, mejorar será que dinamitemos la convivencia y quememos libros, también periódicos.

Shakespeare hubiera tirado la toalla. O hubiera contratado un negro (como hizo esa presentadora tan popular de la tele basura) para que escribiera una obra de teatro. No sé, por poner un título: “Cataluña: bestias, fenómenos y calamidades.”

Sin negar que la corrupción es un grave y nauseabundo problema capaz de matar nuestra democracia, y dejando muy claro que el PP (resto de partidos también) ha de pedir perdón y pagar por todo lo acaecido durante décadas, creo honestamente que España, usted y yo, y también la democracia, nos enfrentamos al más grave desafío desde el 23-F.

Es más, el 23-F no de 1981 fue nada comparado con el desafío catalán.

No es que tengamos que parar el Estado de derecho para que todos nuestros esfuerzos se centren en el golpismo catalán, pero compartirá conmigo que si hoy el gobierno legítimo de España se cruza de brazos ante lo que es un intento claro de romper la unidad democrática y por tanto la convivencia entre españoles, los otros problemas no podrán resolverse con el empleo de los mecanismo legales.

España se lo juega todo a una sola carta.

DOS CONCEJALES MUY CAPACES

Un alcalde, por muy buen alcalde que sea, si no tiene un equipo de gente preparada y trabajadora a su lado, pasará a la historia como un alcalde más, un hombrecillo sin éxito en la política y sin apenas contacto con el pueblo. Muchas veces ha sucedido como cuento. Personas muy preparadas que se rodearon de mediocres, parásitos y estómagos agradecidos para hacer municipalismo. Creyeron que se bastaban para sacar adelante el municipio. Fracasaron. Estrepitosamente. Ni siquiera tienen un rincón sucio y maloliente en la historia de la política local.

Ha habido alcaldes que se pavoneaban con su estúpida y versallesca oratoria de palacio en ruinas. Al primer grito del funcionario jefe se escondían bajo la mesa del despacho. ¡Cagalera!

En el presente, pese al disgusto que pueda llevarse la oposición, el alcalde del que hablo, pero al que no cito, ha tenido el acierto de rodearse de un equipo de personas (no todas) que están capacitadas para hacer un gran trabajo. Si las dejan.

Hay dos ediles en el partido de ese alcalde que se han ganado la fama de ser austeros, fríos, calculadores, capaces de decir no, cuando decir sí sería un suicidio para la institución a la que representan.

Pues bien, a esos dos concejales, que a veces aciertan y otras veces se equivocan, yo les animo a que no cambien. Que tengan muy presente al vecino, al trabajador, y que no olviden una cosa: hacer política en el siglo XXI es mucho más que una cara bonita, ya sea usted hombre o mujer.